Taller del viento, de Venezuela al mundo

La música de su voz, la luz de su mirada y el inmenso talento a la par de la inmensidad de sus sueños, hacen que Javiela sea una artista inspiradora. Ella es dulce y divertida y ese es el tono de su marca Taller de viento. Tiene mucho para contarte, acercate al fogón.

Javiela de Taller del viento

¡Hola! ¿Cómo están por ahí?
Antes de dar respuestas a las preguntas para esta entrevista quiero presentarme y escribir
brevemente acerca de mí. Mi nombre es María Javiela Belandria Dirinot, soy venezolana.
Poseo dos títulos universitarios y uno de postgrado: Abogada (2000); Especialista en Derecho
Penal (2007); Profesora Especialista en Educación Preescolar (2009). Estoy debiendo el
Trabajo Especial de Grado de una Maestría en Políticas y Administración de la Educación que
vine a cursar en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) entre los años 2010 y 2013.

Volví a Argentina en el mes de septiembre del año 2017. Decidí (conjuntamente) venir
a “probar suerte” en medio de una crisis emocional, político-social- económica. En realidad,
una crisis humanitaria que afecta a mi país y evidentemente a mí me estaba golpeando fuerte.
Como abogada ejercí esporádicamente en materia civil, mercantil y penal. En Educación
trabajé 23 años “al servicio del Ministerio de Educación”, como Asistente de Preescolar,
luego fui Profesional Universitario I y dada ciertas necesidades físicas, de falta de recurso
físico (docente) en el Jardín estuve ejerciendo como Docente de Aula (Encargada). Renuncié
al Ministerio una vez que llegué a Argentina. Único objetivo: finalmente encontrarme sola y
en soledad. Aprendiendo a vivir y a darle mayor enfoque a esta actividad que me llena tanto,
me llena el alma y supera todo malestar.
Mamá, abuelas, tías, primas, muchas mujeres en mi familia son tejedoras. Estuve dedicando
mis últimos años en Venezuela a la elaboración de tarjetería, técnica scrapbooking. Tejía
zapatos para la venta y en ocasiones bufandas y algunas “tonterías para mí”. Realmente mi
mayor debilidad era la papelería.
Soy manualista de pura cepa desde hace muchos años (la vida entera).


Taller del Viento nació legalmente en Venezuela en noviembre del año 2012, fecha en la cual
lo quise hacer formal ante la Ley como Compañía Anónima.
En medio de todo y tanto, contra viento y marea, en un viaje relámpago que hice a Venezuela
en el año 2012, (habían elecciones presidenciales en ese año y quise ir a votar – estaba acá en
Argentina con el postgrado-)
Su propósito (en ese entonces) era, además de vender mis trabajos, armar una especie de
galería junto con los trabajos de amigos muy queridos dedicados a otras áreas de las
manualidades y de las artesanías, poder formar un equipo de trabajo, tener un lugar en donde
exhibir nuestras creaciones y por supuesto dictar talleres de manualidades
, de todo cuanto sé
hacer. Casi comenzaba a ocurrir. Pero no ocurrió. Desde entonces llevo su nombre, aunque
hoy día solo me dedico al crochet, sigue siendo mi Taller del Viento, algún día, quién sabe,
quizá vuelva a llenarme de papeles y de pinturas también.


Comento esto por una sola razón y no es ego precisamente. Comento porque se me hace
importante difundir que en el fondo somos quiénes somos y que por más que la vida nos haya
tirado durante años hacia un lado, nuestro propósito siempre sale a la luz y encuentra su
camino
. Aún en crisis. Bien dicen que de las peores crisis siempre nacen las mejores
oportunidades. Emprender conlleva una larga carrera que no se enseña en las Universidades,
es empírico, es de sentidos y emociones, es un trabajo prometedor, arriesgado y sorpresivo.
Acá estoy yo, viviendo y tanteando puntada a puntada una habilidad que nació el día que nací
y que recién estoy confirmando que lo que se hereda no se hurta. ¿Que si siento miedos? Sí. ¿Que si lo dudo? No. Estoy muy llena de expectativas y sigo apostando a las habilidades y
destrezas que Dios me dio. ¿Los títulos universitarios? Bien, gracias. Están guardados en un
lugar muy muy especial de mi corazón.


Cuando llegué a estas tierras comencé a tejer zapatos y los vendía, durante un tiempo me
sostuvieron. Luego que me mudé a la Costa, me ocupé en trabajar como camarera. Y en
espacios que me estaban quedando libres comencé a tejer mándalas.
Hoy día pienso que la vida me ha premiado, con la familia que gozo (aunque estén lejos), con
mi actual pareja (que ha sido un eslabón importante), con cantidad de amistades que vengo
sembrando y cultivando y con “hacer lo que me gusta”. Vivo actualmente en Valeria del Mar,
esto es en Pinamar, Costa Atlántica – Argentina.

Taller del viento en acción


1.- Qué te inspira? (Tu mirada del mundo)

La vida misma ha sido la principal inspiración. Si cada vez que he caído me hubiese quedado
tirada en el piso hoy no estuviera acá.
Cada despertar es una nueva oportunidad. Y despertar con la mirada de mis padres encima de
mí (aunque no los vea) es el empujón de la cama más imponente que me puede superar en
cualquier nostalgia. Todo cuanto hago muy en el fondo tiene un propósito. Después de Dios,
ellos son mi principal razón y una muy buena fuente de inspiración.
Pero, vaya!!! ¿Que si hay otras cosas o personas que me inspiran? Sí. Las hay, por supuesto.
Ver trabajos de muchas tejedoras que he venido conociendo virtualmente, inspiran. Ellas
mismas inspiran. He estado capacitándome con algunas, realizo algunos cursos on-line pagos,
otros gratuitos que encuentro al navegar por la web. Busco por todos lados capacitarme y
mejorar la técnica. Algunas tejedoras me han llegado sin andarlas buscando y han resultado
ser cajitas de pandoras: llenas de sorpresas y hermosas propuestas que ofrecer.
Yo me voy encontrando cada día con lo que más se parece a mí. En relación a las
capacitaciones de Marketing Digital que vengo realizando concluyo, por ejemplo, que mi
cliente ideal debe ser una persona que le guste lo que a mí. Así que entre un estilo y otro,
entre una propuesta y otra ahí de a poco voy encontrando el punto “Ser”, aportando mi propio
estilo, que por supuesto no dejara de ser el estilo de unas tantas.
Hay un mundo de posibilidades y el agua tibia muchos ya la han descubierto. Un toque
distinto ya hace la diferencia, yo estoy a punto de encontrar ese “toque”, porque he aprendido
mucho a tejer siguiendo esquemas y patrones de otras tejedoras.


2.- Tenés horario de trabajo? Con música o en silencio? Cada cuánto ordenas tu espacio de
trabajo? Después de cada proyecto o cuando no podés encontrar la mesa? (Tus hábitos de
trabajo)

Poco a poco voy estableciendo límites con mi trabajo. No tengo horario ni fecha en el
calendario. Mi trabajo comienza cuando despierto y termina cuando me acuesto de lunes a
lunes. (En medio del día también me ocupo de los quehaceres propios del hogar).
Anécdota: Un domingo cualquiera, el único día que puedo estar de lleno con mi pareja, le
comento después de almorzar: Hoy no tejo, no quiero hacer nada, quiero descansar, veamos
una película. Y sí, nos sentamos a ver la película. Al rato busqué un ovillo y me senté a su
lado a ver la película, tejiendo. Punto y aparte.

Importante tener música y sahumerios prendidos. Puedo escuchar (casi) cualquier tipo de
música, me gusta la música de relajación celta, chamánica. Las de meditación. Pop rock (en
inglés aunque no domine el idioma, y en español). Electrónica. Culturales, me refiero a la
música de los pueblos originarios, esas de flautas y tambores, con sonidos de la naturaleza,
dedicadas a la Pachamama. También suelo escuchar mientras trabajo distintos audio-libros o
a coachings que se dedican al desarrollo y crecimiento personal y espiritual. Todo depende
del estado de ánimo. En este momento, por ejemplo, escucho a Mose – Balance (Continuous
Mix).

Necesito espacio, paz y tranquilidad. En los tejidos, siempre dejo pensamientos, anhelos,
deseos, mucho amor y mucha pasión, proyectos y deseos. Sí, es necesario tener silencio
interno, aunque esté escuchando música no insta que me ocupe de mi silencio, me ensimismo
de tal manera que la tranquilidad y la paz hace eco.
Y si ciertamente me agrada la tranquilidad, el orden y la limpieza me hacen adicta. En
algunos momentos me agarraba de los pelos porque deseaba hacer algo en el Taller pero si
veía desorden en casa no arrancaba con el trabajo (que por ahora lo tengo en casa). Entonces,
me ocupaba del orden y limpieza de la casa llevándome mucho tiempo que al final terminaba
tan agotada y sin ganas de tejer que postergaba… Un día dejé de postergar, y en este sentido
ya he aprendido a establecer prioridades.
Me falta establecer prioridades en temas de marketing (risas). Fotos y publicaciones en las
redes sociales.
Mi taller en casa hoy días está en una habitación en donde puedo tener todo lo necesario para
mi trabajo. Debe estar en orden, siempre.


3.- Tú próximo proyecto (Tus sueños y planes)

Llegamos a la parte en donde los sueños pueden hacerse realidad. Durante muchos años en mi
vida deseaba tenerlo y dedicarme solo a las manualidades. Solo que siempre había un
“diablillo” diciendo: ¿Tú crees que vas a vivir de las manualidades? ¿Crees que eso te hará rica?
¿Crees que eso te va a ayudar a pagar las cuentas? (En respuestas a esas interrogantes fue que
estudié mucho- risas-)
El Taller del Viento tiene una importante novedad
que no escatimaré en celebrar con bombos y platillos. Preparamos un espacio en dónde
exhibir y vender mis productos, a su vez, ofrecer cursos y/o talleres. Un espacio abierto al
público sin dejar de cuidarnos, tomando todos los recaudos necesarios porque debemos seguir
viviendo con salud.


4.- Dónde te encontramos? (Redes sociales y cualquier otra forma de contacto)

En Instagram: https://www.instagram.com/tallerdelviento/
En Fan Page Facebook: https://www.facebook.com/tallerdelviento3/
Blog: https://mitallerdelviento.blogspot.com/
Tienda on-line: https://tallerdelviento.empretienda.com.ar/
WhatsApp: +54 9 11 3132 5061

5 pensamientos en “Taller del viento, de Venezuela al mundo

  • 26 marzo, 2021 a las 10:59 am
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    Hermosa Javiela! Un placer leerte, como siempre. Una historia de mujer luchadora, como te he dicho siempre. El cielo es el límite para vos. Abrazo te osa!

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    • 31 marzo, 2021 a las 10:24 am
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      A mí también me gustó leer su historia Chiru! Me sumo al abrazo. 🙂

      Responder
  • 28 marzo, 2021 a las 2:59 pm
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    Que bello ver tu deseo y sueño hecho realidad. Todavía recuerdo aquella tarde que te conocí en una feria. Todavia llevo mis llaves con el llavero «viento» rojo que me tejiste. Y Fer el verde. Tus atrapasueños son muy hermosos. Que continúen los exitos. Abrazo Nan

    Responder
    • 31 marzo, 2021 a las 10:23 am
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      ¡Qué lindo que se conozcan en persona! Ya nos vamos a juntar todas las chicas del mapa. 🙂

      Responder

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